Índice de contenidos
Además de mirar fijamente a uno de los tramos más espectaculares del cañón del Duero y poseer un magnífico y cuidado casco histórico, Miranda do Douro es una extraordinaria parada gastronómica. En parte porque sus restaurantes preparan a la perfección la ‘posta mirandesa’, un corte muy sabroso y jugoso de la ternera autóctona de este rincón de la región de Tras-os-Montes. Te mostramos dónde comer en Miranda do Douro para saborear al máximo la visita
Además de ser la región más auténtica y la que conserva con mayor pulcritud sus tradiciones y esencia, Trás-os-Montes es también uno de los mejores destinos gastronómicos de Portugal. En primer lugar por un amplio recetario plagado de platos tradicionales muy arraigados. En segundo, por la calidad de sus productos de proximidad. Y en tercer y último o por la excelente relación calidad-precio en muchos de sus restaurantes. Miranda do Douro, en la frontera con la provincia de Zamora y una de las puertas de entrada de la histórica región lusa, es un magnífico ejemplo de esto que estamos contando.
ℹ️ Consulta nuestra guía con todo lo que ver en Miranda do Douro
Desde bien pequeñitos recordamos viajar a Miranda do Douro desde nuestra Salamanca natal en busca de las mejores gangas de toallas y otros artículos del hogar. Pero el objetivo del viaje no solo era ese, sino también saborear su suculenta cocina. A los salmantinos y zamoranos les sonará mucho esta película, ya que históricamente Miranda ha sido una escapada habitual de un día durante los fines de semana. Nosotros hemos continuado esa tradición familiar y han sido infinidad de veces las que la localidad ha sido nuestro destino. Por eso conocemos muy bien los restaurantes para comer en Miranda do Douro y podemos hablar conocimiento de causa.

Después de hacer el imprescindible paseo en barco, recorrer su casco histórico, asomarse a alguno de sus miradores y buscar algún que otro chollo (que sigue habiéndolos), nada mejor como rematar la faena con un homenaje gastronómico donde el bacalao y la ‘posta mirandesa’ sean los absolutos protagonistas.
🚢 Reserva aquí el paseo en barco en Miranda do Douro
Cinco restaurantes tradicionales para comer en Miranda do Douro
Si algo distingue a la mayoría de restaurantes de Miranda do Douro es su apuesta por la tradición. Sin florituras ni aspavientos. El recetario de siempre asentado en los productos de calidad de la zona, cantidades generosas y precios competitivos. En definitiva, lo que seguimos buscando muchos cuando cruzamos ‘la Raya’. Pero en Miranda do Duro brilla con luz propia un plato que es santo y seña, la ‘posta mirandesa’. Se trata de un corte de la ternera de unos tres o cuatro centímetros de grosor en forma de bota que se extrae del cuarto trasero de la parte interna de la pierna. Las ‘postas’ de ternera se sirven en muchas zonas de Portugal, pero la particularidad de las que preparan en Miranda do Douro es que pertenece a la raza Mirandesa.
💡 La raza Mirandesa es originaria de Miranda do Douro, pero también se encuentra en otros municipios próximos de la región de Tras-os-Montes e incluso en otros puntos del país. Se utiliza para producir carne de excelente calidad, que está protegida por una Denominación de Origen.
En estos cinco restaurantes para comer en Miranda do Douro de los que os vamos a hablar será un acierto pedir la ‘posta mirandesa’ pero también otros platos como el bacalao y sus múltiples maneras de cocinarlo.
ℹ️ Consulta nuestra guía con los mejores miradores de Miranda do Douro
Restaurante del Hotel Parador Santa Catarina, la mejor calidad con carnes certificadas
A pesar de ser un alojamiento y restaurante con una larga tradición en Miranda, hemos tardado muchos años en descubrirlo. Sin embargo, el flechazo fue instantáneo. De un plumazo y con total merecimiento, el restaurante del Hotel Parador Santa Catarina se ha convertido en nuestro favorito para comer en Miranda do Douro. En primer lugar porque, a nuestro juicio, es el que mejor producto atesora. Los propietarios poseen ganadería propia tanto de vacuno de la raza autóctona Mirandesa como de ovino de la raza churra Galego Mirandesa. En el caso de esta última, la producción íntegra de corderos va a parar al restaurante. Eso es una garantía de calidad incuestionable. En segundo lugar por el bueno manejo de este producto en la cocina. Comimos dos días allí y probamos tanto el solomillo de ternera, como el cordero, pasando por el bacalao y el pulpo. Todos los platos tenían una fantástica factura, con las guarniciones muy bien elegidas y las cantidades generosas. En tercer lugar, por lo acogedor del restaurante, que además cuenta con una terraza con vistas únicas a la presa de Miranda y el cañón del Duero. Y en cuarto lugar por el trato de su propietario, Henrique, y de todo su equipo.

Los precios son un poco más elevados que el resto de restaurantes que citamos en este post, pero no se puede considerar caro para ser Portugal y teniendo en cuenta la formidable calidad de los platos que ofrecen. Además, al contrario de lo que sucede en otros restaurantes, el Hotel Parador Santa Catarina sí permite reservar lo que es una tranquilidad especialmente en fines de semana cuando son muchos los españoles que acuden a Miranda atraídos por su gastronomía y, por supuesto, también por las compras.

Entrando un poco en detalle, recomendamos pedir el cordero, la gran especialidad de la casa. La ración es suficiente para dos personas acompañada de un entrante o de una media ración, por ejemplo, de bacalao. También nos cautivó el propio bacalao asado, sin florituras. Cuando hay buen producto no hace falta maquillarlo. La gran sorpresa llegó con el solomillo de ternera. Otro corte diferente a la clásica posta, pero de una ternura y un sabor excepcionales. Sin duda una de las mejores carnes de vacuno que hemos probado. El pulpo ‘à lagareiro’ también muy tierno y sabroso. Y nos sorprendieron en el capítulo de entrante las gambas al ajillo elaboradas al estilo portugués, y una ensalada fría de champiñones que se cultivan en al zona y espárragos trigueros.

El Hotel Parador Santa Catarina cuenta también con una bodega donde tienen un peso específico los vinos de la zona. Nos cautivó el ‘palhete’ de Picotes, una bodega que trabaja únicamente con uvas autóctonas y usando métodos tradicionales. Este vino combina uvas tintas y blancas.
💰 Precio medio por persona: 30 euros
Restaurante O Mirandês, el clásico por excelencia de Miranda
Es el restaurantes que más veces hemos visitado en Miranda do Douro (ya hemos perdido la cuenta) porque es una garantía de calidad, tanto en el bacalao como en la carne de ternera Mirandesa. Además los precios son bastante ajustados y el trato, muy agradable. O Mirandês está ubicado entre el casco histórico y la zona comercial. Detrás de una discreta fachada y un ventanal con vistas a la ribera del río Fresno, se esconde un acierto seguro para comer en Miranda do Douro.

Hay tres platos que brillan con luz propia. En primer lugar, y como no podía ser de otra forma, la ‘posta mirandesa’. Se puede pedir una ración o media (15€ y 12€, precios de 2024). Con media para una persona es suficiente, ya que de esta forma se puede pedir otro plato, por ejemplo de bacalao. Aunque nunca nos han preguntado el punto de la carne, siempre la sirven de forma impecable para los que no nos gusta ni muy pasada, ni tampoco cruda. Rojita por dentro, pero sin sangrar, y bien hecha por fuera. Literalmente se deshace en la boca. Tiene una jugosidad y un sabor inigualable. La sirven con un acompañamiento de patatas chips caseras deliciosas y el típico arroz blanco tan popular en Portugal con un intenso sabor a laurel muy agradable.


Los otros dos platos a destacar son de bacalao. Un consejo: las primeras veces que acudimos O Mirandês nos decantamos por el bacalao ‘a brás’ o ‘dourado’. Sin embargo lo hemos dejado definitivamente de lado porque no es su punto fuerte. Además, es un plato que se presta a cierta trampa. Es decir, lo normal es poner poco bacalao y de no demasiada calidad y mucha patata, huevo y cebolla. Por eso os recomendamos optar por el bacalao sin trampa ni cartón. El lomo puro y duro, del que se desprenden maravillosas lascas. Las dos opciones que más nos seducen es el ‘bacalhau à Mirandês’, gratinado y con una loncha de jamón. Y sobre todo el ‘bacalhau assado’, el lomo con aceite de oliva, cebolla, pimiento y patatas cocidas. Ambos tienen un precio de 16 euros.
En invierno pedimos como entrada unas sopas para entrar en calor. Además como postre recomendamos tanto la tarta de almendras como la de naranja.
O Mirandês no admite reservas los fines de semana, por lo que es aconsejable no acudir más allá de las 13 h. hora portuguesa ya que a partir de ese momento el restaurante se llena y las colas que se forman a la puerta son considerables.
💰 Precio medio por persona: 25 euros
Restaurante São Pedro, templo del cordero
Otro clásico para comer en Miranda do Douro es el São Pedro, ubicado en la calle principal del casco histórico. Subiendo por unas escaleras llegamos a un amplio comedor que se abarrota los fines de semana (tampoco acepta reserva previa). Quizás ese es el principal hándicap que tiene este restaurante. Cuando está repleto algunos platos pueden bajar un tanto la calidad. Por eso recomendamos anticiparse un poco (en torno a las 12:30 portuguesas) para saborear todo con más calma y que la cocina no está tan saturada.

La primera vez que fuimos a este restaurante no nos convenció en exceso. Pedimos bacalao a brás y carne de ternera y no fue nada del otro mundo. Sin embargo, le dimos otra oportunidad y la percepción cambió por completo. Nos decantamos por la especialidad número uno, el ‘cordeiro São Pedro’. Su precio no es barato (20€) pero merece la pena por calidad del producto. Unas chuletas muy sabrosas, en su punto de asado y acompañadas por un fabuloso arroz y unas patatas fritas caseras. Un acierto seguro.

No le fue a la zaga el ‘bacalhau assado’ que compite de igual a igual con el de O Mirandês. Un generoso lomo con unas lascas interminables con base de cebolla y aceite de oliva y acompañamiento de patatas ‘baby’. Un verdadero espectáculo y uno de los mejores bacalao que hemos probado en Portugal. Para rematar con un toque dulce, nos gustó la tarta de gallega (‘bolo de bolacha’).
💰 Precio medio por persona: 25 euros
Gabriela, el origen de la ‘posta a mirandesa’
Viajamos a Sendim, un pueblo a 21 kilómetros de Miranda do Douro pero que pertenece a este municipio. Está a medio camino si viajamos de Miranda a Mogadouro. Aquí se localiza Gabriela, un restaurante que presume de ser la cuna de la ‘posta a mirandesa’. Se trata de un lugar cuanto menos peculiar. Se asemeja a un gran salón de una casa antigua donde todo no es vetusto, sino lo siguiente. El mobiliario, las lámparas, la decoración de las paredes y, sobre todo, los cuadros de los antepasados de la actual propietaria (Lurdes) que no pasan para nada desapercibidos.

Uno de esos rostros es el de Gabriela, abuela de Lurdes y que, según ella, fue la primera persona en ofrecer en un restaurante la ‘posta mirandesa’. Tenga o no este honor, lo que no cabe duda es que merece la pena hacer este viaje en el tiempo hasta la esencia pura de Portugal. Es Lurdes quien te configura el menú sin que puedas poner mucha oposición (tampoco tiene más variedad). Nos sirvió un plato de ‘alheira’ asada de entrada. Se trata de un embutido típico de Tras-os-Montes elaborado con carne de ave, pan, aceite, ajo y pimentón. Además pedimos dos sopas para entrar en calor.

Quizás las sopas sobraban porque el plato fuerte, la ‘posta a Gabriela’ (16€) no deja indiferente. Se sirve en bandeja de acero acompañada de una generosa ración de patatas fritas. La calidad y jugosidad de la carne es indudable. Pero lo que distingue a esta ‘posta’ es el mojo con el que se sirve. Una mezcla de aceite, ajo y, sobre todo, vinagre. Este último ingrediente puede que no sea del agrado de algunas personas, pero le da un toque muy singular.
La experiencia gastronómica y vital en A Gabriela es digna de vivir.
💰 Precio medio por persona: 17 euros
Restaurante Miradouro, una ámplia nómina de recetas de bacalao
El restaurante Miradouro, ubicado en la calle más comercial de Miranda do Douro, ha sid un reciente descubrimiento. Siempre nos habíamos fijado en él, pero normalmente acabábamos en los clásicos para ir a caballo ganador. Sin embargo, la experiencia en el Miradouro fue muy grata en todos los aspectos. El restaurante es amplio y moderno. El trato muy agradable y cercano. Y, como su propio nombre indica, cuenta con una cristalera con vistas al cañón del Duero que alegran y de qué manera la estancia. En cuanto a la carta, ofrece ocho tipos de bacalao. Nosotros nos decantamos por el de la casa, ‘á Miradouro’, gratinado con queso y acompañado de patatas fritas y aceitunas. Estaba delicioso, y la calidad del lomo de bacalao, más que notable.

En busca de la mejor ‘posta à Mirandesa’ con denominación de origen, pedimos la que elaboran en este restaurante. Muy tierna, bien elaborada y con una guarnición muy acertada. Nada que objetar.

💰 Precio medio por persona: 25 euros



