Figueira da Foz

En tiempos de distanciamiento social y fobia por las masificaciones, playas como la de Figueira da Foz adquieren mayor protagonismo. El inmenso arenal del que presume esta ciudad costera junto a la desembocadura del río Mondego es el mayor reclamo para el visitante. Pero no es su único atractivo. Sus salinas, parajes naturales como el cabo Mondego y la serra da Boa Viajem, donde los atardeceres se disfrutan a cámara lenta, y una gastronomía marinera de primer nivel, la convierten en un destino ideal para el verano. Lo repasamos en esta guía con todo lo que ver en Figueira da Foz

En la costa lusa existen playas grandes, extensas, interminables y luego está la de la Figueira da Foz. Alcanzar las frías aguas del Atlántico desde el paseo marítimo es un reto. 500 metros de fina arena que casi se convierten en una peregrinación por el desierto. Eso sí, las vetustas pasarelas de madera que vertebran el arenal son una formidable ayuda. El premio por la caminata es el Atlántico más puro. Sin maquillajes, ni diques de contención. El que nos complica la vida si se enfurece, pero el que nos permite baños formidables si se relaja. En tiempos donde la distancia social es una máxima, la playa de Figueira de Foz es el lugar perfecto para no pegarse por un palmo de arena. Tenemos toda la que queramos y más. Aunque sea en pleno agosto. Esa es una de las fortalezas que ver en Figueira da Foz, una ciudad que acoge por igual a veraneantes portugueses y españoles.

Costa de Figueira da Foz desde el Cabo Mondego

Costa de Figueira da Foz desde el Cabo Mondego

Cómo llegar a Figueira da Foz

En coche. Figueira da Foz se encuentra en la costa de la Región Centro de Portugal, casi a medio camino entre Aveiro y Nazaré. La separan 57 kilómetros de Coímbra, en un trayecto que se realiza enteramente por autovía y que lleva solo 40 minutos. Las capitales españolas más cercanas son Salamanca (a tres horas y media) y Cáceres (a casi cuatro horas). Está perfectamente comunicada por autovía con las mencionadas Aveiro y Nazaré.

En tren. La estación de ferrocarril de Figueira da Foz se ubica al suroeste de la ciudad, junto al río Mondego. Está a poco más de un cuarto de hora caminando del Casino. Cuenta con numerosas frecuencias diarias con Coímbra (casi 3 euros el billete) y con Leiria (5,45 euros). Para viajar desde Lisboa (estación de Oriente) hay que hacer algún trasbordo, pero el trayecto dura unas tres horas y media con los billetes entre 16 y 26 euros. La conexión con Oporto obliga a hacer un trasbordo en Coímbra y el viaje dura algo menos de tres horas por entre 12 y 16,50 euros.

En autobús. Dos compañías se encargan de realizar los servicios de larga distancia en autobús desde Figueira da Foz. Moisés Correia de Oliveira conecta esta ciudad costera con Coímbra en hora y media a un precio de 4,30 euros el billete. Rede Expressos tiene servicios a Lisboa (2 horas y 45 minutos a 15,50 euros el billete) y con Aveiro (1 hora a 8,50 euros el billete).

Ambiente nocturno de Figueira da Foz

Ambiente nocturno de Figueira da Foz

Hoteles en Figueira da Foz

Figueira da Foz es uno de los epicentros del turismo estival en la costa portuguesa, lo que hace que cuente con una extensa y variada oferta hotelera. Durante nuestra estancia en la ciudad elegimos el hotel Exe Wellington de tres estrellas. Se encuentra fantásticamente ubicado a apenas cien metros de la playa, pero también cerca del Casino y de las calles con más ambiente nocturno. A pesar de esto, la rúa en la que se enclava no es demasiado bulliciosa lo que permite descansar sin problemas por las noches. Las habitaciones son cómodas y modernas, el desayuno variado y cuenta con un aparcamiento (7 euros al día) en los bajos de un edificio cercano.



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Otras opciones para alojarse en Figueira da Foz con buenas valoraciones son el Universal Boutique Hotel de cuatro estrellas, también muy bien situado próximo a la playa y al Casino. Los que prefieran hoteles con piscina tienen el Malibu Foz Hotel y el Atlantida Sol, de cuatro y tres estrellas respectivamente. En primera línea de playa se encuentra el Mercure Figueira da Foz, uno de los más demandados de la ciudad.

Paseo marítimo de Figueira da Foz

Paseo marítimo de Figueira da Foz

Qué ver en Figueira da Foz. Playas, naturaleza y monumentos

Aunque el objetivo de un viaje a Figueira da Foz es disfrutar de su playa, de su gastronomía, de su vida nocturna y de las caminatas por el paseo marítimo, existen más atractivos para aprovechar al máximo la visita. Entre ellos se encuentran la tradición salinera de la que hace gala la ciudad, pero también un entorno natural ideal para relajarse y practicar senderismo. Repasamos algunos de los lugares imprescindibles que ver en Figueira da Foz.

Playas de Figueira da Foz

Figueira da Foz cuenta con una amplia nómina de playas para todos los gustos y públicos. Por encima de todas brilla la praia da Claridade, el extenso arenal que comienza junto a la desembocadura del río Mondego y llega hasta el barrio pesquero de Buarcos. Kilómetros de arena desnuda en invierno, pero que en verano se convierten en un lienzo en el que se dibujan casetas de playa, sombrillas, paravientos y cuerpos bronceados. Su grado de ocupación junto al agua es elevado en el periodo estival, pero semejante extensión de arena lo pone fácil para los que quieran un poco más de intimidad y distancia social. A la praia da Claridade se accede cómodamente desde el paseo marítimo de las avenidas Brasil y 25 de Abril y posteriormente hay que caminar hasta el agua por las pasarelas de madera que la vertebran.

Una de las pasarelas de la praia da Claridade

Una de las pasarelas de la praia da Claridade

Praia da Claridade

Praia da Claridade

Resguardada por el gran dique que protege la desembocadura del río Mondego se encuentra la pequeña praia do Forte. Es ideal para acudir con niños, ya que el oleaje es inexistente. Aguas frías, pero tranquilas a un paso del centro de la ciudad y junto al bonito fuerte de Santa Catarina.

Más al sur y atravesando los dos brazos que forma el río Mondego en su desembocadura por los puentes Edgar Cardoso y dos Arcos, se localiza la abierta y furiosa praia do Cabedelo. Es perfecta para la práctica del surf y cuenta con una escuela de este deporte. Esta playa se une con las de Hospital y Gala más al sur.

Los que busquen una playa casi salvaje y con menor afluencia de bañistas pueden desplazarse diez kilómetros al norte de Figueira da Foz por encima del cabo Mondego. Allí se toparán con la praia de Quiaios. Este arenal cuenta con un servicio de autobuses desde la estación de Figueira gracias a la empresa Transdev y con seis frecuencias diarias (2,45 euros).

Fortalezas de Buarcos y Santa Catarina

La praia da Claridade está protegida al norte por la fortaleza de Buarcos y al sur, por la de Santa Catarina. A medio camino entre ambas se encuentran los restos del fortim de Palheiros, del que apenas se conserva un pedazo de muralla. El fuerte de Santa Catarina servía para controlar la desembocadura del río Mondego en el Atlántico. Es de planta triangular, data de finales del siglo XVI y posee un faro y la capilla de Santa Catarina de Ribamar. Fue ocupado por los corsarios ingleses de Frances Drake y también por las tropas de Napoleón. Junto a este fuerte hay una explanada que, en los meses de verano, acoge conciertos y actividades culturales.

Fuerte de Buarcos

Fuerte de Buarcos

En el barrio pesquero de Buarcos se levanta la fortaleza del mismo nombre, también del siglo XVI y que servía para proteger de los ataques corsarios y piratas a este importante centro naval del Atlántico portugués. Fue rehabilitado en 2014 y es la puerta de acceso a las callejuelas de Buarcos donde las casas bajas con ambiente marinero y el aroma de pescado fresco a la parrilla nos regalan una estampa muy auténtica.

Palacio Sotto Mayor

El casco urbano de Figueira de Foz no destaca por su belleza. Solo merece la pena un recorrido por el entorno del Casino donde se aprecian algunas elegantes viviendas de varias plantas que indican fue un apreciado destino vacacional de las clases altas portuguesas desde el siglo XIX. Pero donde mejor se refleja ese pasado glorioso es en el Palacio Sotto Mayor. Sin duda una de las sorpresas que ver en Figueira da Foz.

Palacio de Sotto Maior

Palacio de Sotto Maior

Alejado de la playa, y rodeado de un espectacular jardín, esta construcción fue el capricho de Joaquim Sotto Mayor, un próspero empresario luso que se enriqueció en Brasil. A su regreso, a principios del siglo XX, quedó tan prendado de Figueira de Foz que decidió levantar un palacio de estilo francés con un lujoso interior y un jardín de cuento. En sus estancias podemos apreciar elegantes lámparas de araña, techos decorados con motivos florales, baños de porcelana, muebles de madera labrados, un elegante piano de cola, vistosas alfombras, cuadros de artistas franceses… Actualmente es propiedad del Casino y cada verano se organizan visitas guiadas de 45 minutos. Se pueden contratar de forma gratuita en los hoteles de la ciudad o en el propio Casino.

Torre construida en el jardín del palacio de Sotto Maior

Torre construida en el jardín del palacio de Sotto Maior

Museu Municipal Dr. Santos Rocha

Dentro de una ruta por todo lo que ver en Figueira da Foz es obligatorio hacer una parada en este museo que expone desde monedas romanas, pasando por estatuas medievales, hasta muebles indo-portugueses. Llaman la atención los curiosos objetos procedentes de las expediciones que realizaron los exploradores portugueses en África. Además acoge muestras de arte temporales.


HORARIO

De martes a viernes de 9:30 a 12:30 horas y de 14:00 a 17:00 horas

Sábados, de 14:00 a 19:00 horas

PRECIOS

Adultos: 2€


Núcleo Museológico de la Sal

Desde el principio hemos destacado el vínculo de Figueira da Foz con la producción de sal. Las pequeñas salinas donde artesanalmente se realizaba esta actividad se han convertido hoy en un espacio museológico y natural. Además de divulgar la historia de la actividad salina de Figueira da Foz, el visitante puede entrar en un antiguo almacén de sal y caminar por un sendero de cuatro kilómetros que permite observar la avifauna de este privilegiado enclave de la desembocadura del río Mondego, donde destacan los siempre llamativos flamencos. Una visita ideal para realizar en familia que aúna la vertiente de la cultura de la sal y la relacionada con la riqueza natural del entorno.

Sendero del Núcleo Museológico de la Sal

Sendero del Núcleo Museológico de la Sal


HORARIO

Del 1 de mayo al 15 de septiembre

Miércoles a domingo y festivos de 10:30 a 12:30 horas y de 14:30 a 18:45 horas

Del 16 de septiembre al 30 de abril

Jueves a domingo y festivos de 10:00 a 12:30 horas y de 14:00 a 16:00 horas

PRECIOS

Adultos: 1€

Niños hasta 12 años y mayores de 65 años: gratuito


Casino de Figueira

Detrás de una estructura moderna y acristalada, se esconde el casino más antiguo de toda la península ibérica. De eso nos daremos cuenta cuando crucemos el umbral de su puerta (siempre con una vestimenta correcta y no playera) aunque no nos vayamos a dejar ni un euro (la entrada es gratuita y en Portugal no se pide el carné de identidad). Los salones donde se diseminan las luminosas máquinas tragaperras, las ruletas y las mesas de póker están decorados con hermosos frescos. El Casino de Figueira da Foz es también el epicentro cultural de la ciudad, ya que programa conciertos y espectáculos. En su entorno se agolpan las calles con mayor animación nocturna por la presencia de numerosos bares de copas y restaurantes.

Casino de Figueira da Foz

Casino de Figueira da Foz

Casino Oceano

Uno de los edificios más atractivos que ver en Figueira da Foz es esta pequeña joya de finales del siglo XIX muy del gusto de aquellos veraneantes cultos, sofisticados y con dinero que acudían a la ciudad por aquellos años. El Casino Oceano funcionó como casino, pero también como sala de conciertos. En su interior destacan las pinturas en el techo del artista Eduardo Machado.

Casino Oceano

Casino Oceano

Coliseu Figueirense

La tradición taurina de Figueira da Foz se refleja en su plaza de toros, denominada Coliseu Figueirense, que se inauguró en 1895. Cuenta con 6.000 localidades y, además de corridas a la portuguesa, también se programan espectáculos culturales, festivos y deportivos.

Coliseu Figueirense

Coliseu Figueirense

Torre do Relogio

Desde cualquier punto el paseo marítimo de Figueira da Foz es visible esta tosca torre que alberga en su cúspide un reloj de agujas y la bandera de Portugal. Esa tosquedad se explica si tenemos en cuenta que se levantó durante la oscura dictadura del Estado Novo. A pesar de eso, es uno de los símbolos de la ciudad y a partir de la cual comenzó su desarrollo urbanístico. Tiene 20 metros de altura y su construcción finalizó en 1947.

Torre do Relogio

Torre do Relogio de Figueria da Foz

Cabo Mondego y Serra da Boa Viagem

Por encima del barrio pesquero de Buarcos y a  siete kilómetros del centro de Figueira da Foz se localiza el privilegiado mirador del Cabo Mondego. Se trata de un balcón natural ideal para ver atardecer. Aunque visitamos Figueira en agosto y en plena ola de calor, apena había una decena de personas inmortalizando la ‘hora mágica’. El gran disco dorado ocultándose a cámara lenta en las aguas del Atlántico. Un verdadero lujo. El mirador consta de una serie de barandillas de madera y algunos bancos, además de un pequeño aparcamiento.

Atardecer en el mirador del Cabo Mondego

Atardecer en el mirador del Cabo Mondego

Otra imagen del atardecer que vivimos en el Cabo Mondego

Otra imagen del atardecer que vivimos en el Cabo Mondego

Siguiendo por la carretera que pasa por el mirador del Cabo Mondego, el paisaje cambia por completo. Nos adentramos en un frondoso bosque de pinos, eucaliptos y acacias que se asoma al mar gracias a inmensos acantilados. Es la serra da Boa Viagem. Por ella es posible hacer alguna ruta de senderismo y acercarnos hasta uno de los faros más bellos de Portugal, el del Cabo Mondego.

Faro del Cabo Mondego Figueira da Foz

Faro del Cabo Mondego (Figueira da Foz)

Comer en Figueira da Foz

Solemos decir que en Figueira da Foz se suele degustar el pescado fresco y el marisco más democráticos. Es decir, al alcance de casi cualquier bolsillo. Darse un buen homenaje a base de una lubina salvaje, unos buenos gambones o un arroz de pulpo no es algo prohibitivo. Esa es una de las cosas que tanto gustan a los españoles de Portugal. Aunque estemos en pleno mes de agosto, los restaurantes de Figueira da Foz siguen conservando unos precios muy razonables para darse uno de estos caprichos marineros.

  • Restaurante Caçarola 1 (R. Cândido dos Reis 65. Figueira da Foz). Es un clásico para comer en Figueira da Foz. A tanto llega su éxito que han abierto justo al lado el Caçarola 2. Pero el original es más auténtico. Podemos comer en barra algunos de los platos del día que tanto gustan a los figueirenses. Nosotros reservamos mesa en la terraza para dar buena cuenta de una sensacional lubina salvaje y unos berberechos al estilo de la casa. El pescado, una pieza de 900 gramos, excepcional. En su carta tiene una amplia nómina de pescados y mariscos a precios muy ajustados teniendo en cuenta su calidad. Precio medio por persona: 25 euros.
Lubina salvaje del restaurante Caçarola 1

Lubina salvaje del restaurante Caçarola 1

  • Restaurante Stella Maris (Largo Torre Eiffel. Buarcos. Figueira da Foz). Casi por casualidad encontramos este restaurante ubicado en un elegante edificio de dos plantas en una apacible plazoleta del barrio pesquero de Buarcos. Su comedor es puro clasicismo y autenticidad. Como si estuviéramos en el salón de un palacete. Degustamos un exquisito arroz de pulpo (con media ración es más que suficiente para dos) con una generosa cantidad de este cefalópodo. Y como entrante, una deliciosa y fresca espetada (brocheta) de chipirones y langostinos. En su carta también aparecen otros clásicos como el bacalao a brás y numerosos platos combinados, además de carnes de cerdo y ternera. La relación calidad-precio, formidable. Precio medio por persona: 18 euros.
Arroz con pulpo del Stella Maris

Arroz con pulpo del Stella Maris

  • Mar à Vista (R. 5 de Outubro. Buarcos. Figueira da Foz). Nuestra primera opción para comer en Figueira da Foz en el barrio de Buarcos fue esta pequeña tasca donde fue imposible encontrar ni un solo hueco. A pesar de quedarnos con las ganas, no podemos dejar de mencionarla. Es famosa por sus sardinas asadas, de un tamaño gigantesco y acompañadas de ensalada y patatas. El cliente puede repetir las veces que desee, pero el problema es que en pleno verano es muy complicado encontrar mesa para comer en el acto. Cuando llegas, la amable dueña te apunta en una lista y te da una hora aproximada. Precio medio por persona: 11 euros.

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