Miranda do Douro

Con una personalidad muy marcada que le lleva a tener hasta un idioma propio, Miranda do Douro es mucho más que una destino popular para ir de compras el fin de semana. Su cuidado casco histórico, donde brilla su Sé, y el atractivo que le da la presencia del Duero con sus inmensos cañones, hacen de esta localidad una visita muy interesante en una ruta por el Norte de Portugal

A Miranda do Douro podemos ir a lo típico y volvernos con el maletero lleno de bolsas o dar un paso y más y regresar con la retina repleta de imágenes formidables. A Miranda do Douro podemos ir a comprar toallas, ropa, muebles o menaje y, además de todo eso, adentrarnos en un su casco histórico y asomarnos al río que le da nombre. El día pasará de ser una simple jornada de compras a tener un plus. Una vertiente viajera que siempre hay que poner en cualquier escapada.

Mirador del casco histórico de Miranda do Douro

Mirador del casco histórico de Miranda do Douro

Precisamente por su tirón ofreciendo productos baratos para decorar el hogar, Miranda do Douro recibe cada fin de semana a cientos de visitantes de Salamanca y Zamora preferentemente. Al otro lado de su zona de compras, se extiende una ciudad amurallada con aroma medieval. Fronteriza y anhelada por los castellanos tiempo atrás, Miranda do Douro se defendió gracias a la doble barrera que ejercía su cerca y al imponente cañón del Duero. Lo que los salmantinos llamamos las Arribes y los zamoranos, los Arribes. Hoy Miranda no tiene que luchar contra esa invasión, todo lo contrario. Nos recibe con los brazos abiertos para ofrecernos una historia intensa y forjada a base del aislamiento y la autosuficiencia. Miranda de Douro tiene hasta idioma propio, que mezcla el portugués, el español y el francés. Y como no podía ser de otra forma en Portugal, su gastronomía es otro reclamo de primer orden que gusta tanto al visitante como las propias compras.

Monumento dedicado a una pareja de mirandeses con sus atuendos típicos

Monumento dedicado a una pareja de mirandeses con sus atuendos típicos

Qué ver en Miranda do Douro, tradición a orillas del Duero

Hay dos mirandas. Una la que se extiende a un lado de la rotonda del Largo do Menino Jesus da Cartolina. Allí tenemos la Miranda de las tiendas que se suceden una detrás de otra a lo largo de las ruas 25 de Abril y do Mercado. Toallas, calcetines, pijamas, camisetas, paños de cocina… Y por supuesto muebles. Los negocios de este sector destacan por la calidad de sus creaciones que se han sabido adaptar a los nuevos tiempos. Es habitual ir a Miranda desde Salamanca o Zamora a elegir los muebles y esperar tranquilamente en casa a que los vengan a montar desde tierras lusas. Pero al otro lado de la ciudad está la Miranda do Douro que rezuma historia. La de las calles empedradas y las calles con nombres en mirandés. Las dos se complementan y no pueden vivir la una sin la otra.

Sé de Miranda do Douro

Llama la atención que una localidad de apenas 2.000 habitantes posea una imponente catedral como la que tiene Miranda do Douro. Hay que remontarse a mediados del siglo XVI, momento en el que en Miranda le echaron un pulso a Braganza. Creó su propia diócesis y, por lo tanto, levantaron su correspondiente catedral. Pero después del sitio de las tropas francesas y españolas en 1762, la ciudad acabó destrozada y poco después, y aunque la catedral quedó intacta, no hubo más remedio que trasladar la diócesis a Braganza. La Sé se mantuvo y en ella destaca el retablo de Gregorio Fernández del siglo XVII y una curiosa figura a la que en Miranda se le tiene una particular devoción, el Menino Jesus da Cartolinha. Se trata de un pequeño niño Jesús con sombrero de copa que tiene una particular colección de coloridos trajes que se le van colocando en función del momento del año. Algo parecido a lo que sucede con el Manneken Piss en Bruselas, pero en sentido religioso. La entrada a la catedral es gratuita.

Sé de Miranda do Douro

Sé de Miranda do Douro

Menino Jesus da Cartolinha

Menino Jesus da Cartolinha

Museo da Terra de Miranda

El aislamiento de Miranda do Douro forjó una cultura y tradiciones propias que no solo se aprecian en su idioma, también en otros aspectos que se pueden comprobar en el Museo da Terra de Miranda (Entrada: 2 euros. De miércoles a domingo de 9:30 a 12:30 horas y de 14:00 a 17:30 horas. Martes, de 14:30 a 17:30 horas). En este espacio podemos ver ropas, muebles, máscaras, instrumentos musicales y todo tipo de objetos que ayudan a entender la personalidad de Miranda do Douro. Incluso es posible contemplar cómo eran las cocinas tradicionales de la localidad, las fraguas y hasta un taller donde se elaboraban tejidos de lino.

Museu da Terra de Miranda

Museu da Terra de Miranda

Ruinas del Castillo y del Palacio Episcopal

La grandeza pasada de Miranda do Douro se refleja en dos construcciones de las que sólo podemos ver ruinas. Una es el castillo, reducido a escombros por el sitio protagonizado por las tropas francesas y españolas en el contexto de la Guerra de los Siete Años en 1762. Concretamente por la explosión de más de 17.000 kilos de pólvora que se guardaban en el interior de la fortaleza. Una tragedia que no solo se llevo por delante esta construcción, sino también las vidas de 400 personas. Aunque los portugueses recuperaron la ciudad al año siguiente, el daño que había sufrido era severo y hoy apenas podemos ver unos cuantos restos de lo que fue un castillo que se levantó en el siglo XIII.

Castillo de Miranda do Douro

Castillo de Miranda do Douro

También ruinas, aunque más vistosas, son las que se conservan del antiguo Palacio Episcopal donde residía el obispo de Miranda do Douro. Sobreviven los arcos de su claustro rodeados de una zona ajardinada ideal para pasear con tranquilidad y relajarse.

Restos del Palacio Episcopal de Miranda do Douro

Restos del Palacio Episcopal de Miranda do Douro

Crucero fluvial por el Duero

La imponente presa de Miranda do Douro, de ochenta metros de altura, en la parte baja de la ciudad no impide que el río presente en este enclave fronterizo una imagen idílica. El cañón es vertiginoso y sólo es superado por la profundidad que alcanza a la altura de la presa de Aldeadávila de la Ribera en Salamanca. La empresa Europarques ofrece cruceros de una hora en los que el viajero puede conocer información precisa de la flora, la fauna y la geología del entorno mientras se deleita con unas vistas idílicas. Los cruceros salen cada día a las 16:00 horas y los fines de semana también por la mañana a las 11:00. Tienen un precio de 8 euros. Durante la travesía se ofrece una degustación de vino de Oporto (consulta en este post nuestra completa guía de Oporto) y a la conclusión tiene lugar una exhibición de aves rapaces.

Entorno en el que se desarrolla el paseo en barco por el Duero

Entorno en el que se desarrolla el paseo en barco por el Duero

Hoteles en Miranda do Douro

Consciente de su potencial, Miranda do Douro ha apostado por el turismo y por dotar a la ciudad de propuestas más que seductoras para conocer desde este punto el parque natural do Douro Internacional y realizar desde rutas de senderismo a visitas a bodegas o recorrer los miradores del cañón del río. Por la cercanía con Salamanca nosotros no nos hemos alojado en ninguna ocasión, pero siguiendo las recomendaciones de guías y otros viajeros estos hoteles en Miranda do Douro son apuestas más que seguras. Por un lado se encuentra el hotel Turismo, de reciente construcción y con habitaciones amplias y cómodas con sala de estar separadas. Algunas de ellas cuentan con vistas al Castillo. Los viajeros más elitistas pueden decantarse por el Estalagem Santa Catarina. Todas habitación son de lujo y gozan de panorámicas de excepción al río Duero.

Comer en Miranda do Douro

Si hubiera todavía pocas razones para visitar Miranda do Douro, la gastronomía es una más. Los fines de semana los restaurantes más populares se llenan de españoles para degustar los sabrosos platos de bacalao que se elaboran. Estas son las dos recomendaciones que os hacemos  y que conocemos personalmente.

  • Restaurante O Mirandés (Rua Dom Dinis, 7). Se encuentra junto a la rotonda que separa el casco antiguo de la zona de compras. Imprescindible reservar o acudir a primera hora porque las colas que se forman en su puerta para comer son de campeonato. Es el restaurante más popular de Miranda do Douro por su excelente relación calidad precio. Muy recomendable es el bacalao a brás, jugoso y de buena factura. Se sirve en una gran fuente de barro. La posta de vitela (entrecot de ternera) no le va a la zaga. Tierna a más no poder y acompañada por unas patatas chips caseras que engrandecen este tubérculo.
Posta de ternera de O Mirandés

Posta de ternera de O Mirandés

Bacalao a brás del restaurante Sao Pedro

Bacalao a brás del restaurante Sao Pedro

  • Restaurante Sao Pedro (Rua Mouzinho de Albuquerque, 20) Si nos metemos en el casco histórico probablemente nos llamará la atención este restaurante donde también veremos una cola a la puerta. Es más espacioso que O Mirandés, pero aún así congrega a gran parte de los salmantinos y zamoranos que visitamos Miranda do Douro. El bacalao a brás no es tan suculento como el de su vecino, pero no os quedéis sin probar su posta de vitela al estilo de la casa, simplemente con ajo y aceite de oliva.

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