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A solo media hora de la frontera hispano lusa de Salamanca y rodeadas de naturaleza se levantan una de nuestras termas favoritas de Portugal. Las aguas medicinales que curaron al rey João V en el siglo XVIII nutren hoy un complejo moderno y amplio para el descanso y el relax que se completa con un hotel con encanto que posee un diseño muy cuidado y en el que disfrutar de una escapada inolvidable
Una de las cosas más bonitas de viajar es hallar regalos inesperados. Lugares que jamás te hubieras imaginado que se encontrarían donde están. Eso le pasa a Cró. Un complejo termal con un magnífico hotel ubicado a solo media hora de la frontera hispano lusa de Fuentes de Oñoro y Vilar Formoso y que se levanta casi como un regalo en mitad de la nada en el modesto, pero sorprendente municipio de Sabugal. Ahí reside gran parte de su encanto y la explicación de que sea un gran desconocido para muchas personas, más allá de los que residen en su entorno más cercano.

Son dos veces las que hemos disfrutado de la relajación más plena de las Termas de Cró y en su hotel contiguo, Cró Hotel Rural. Ambos están ubicados muy cerca del río Côa en una zona plagada de atractivos turísticos que conocemos bien, ya que los hemos ido visitando en diferentes escapadas de un día o de fin de semana por la cercanía que tienen con Salamanca. Piscinas naturales, rutas de senderismo o aldeas históricas que parecen sacadas de un cuento como Sortelha, son los principales argumentos para combinar la relajación que ofrecen las termas con visitas muy atractivas alejadas de cualquier atisbo de masificación.
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Las termas que curaron a un rey
A pesar de la modernidad del complejo termal de Cró, su historia viene de muy atrás. Aunque existen indicios que hacen pensar que los romanos ya se sintieron atraídos por sus aguas, no fue hasta el siglo XVIII cuando está documentado que el rey João V acudió a la zona para tratar de curarse de algunas de sus dolencias. A unos metros de la actual construcción se pueden las ruinas de las antiguas termas levantadas en 1935 y del poblado que las circundaba y existe también una fuente donde manan las aguas tan apreciadas.

A mediados de los años 70 del siglo pasado cerraron al público y cayeron en el más absoluto abandono, hasta que en 1980 el ayuntamiento de Sabugal compró los terrenos y tres décadas después abrió al público las termas y el hotel que conocemos en la actualidad y que pronto se convirtieron en un referente en la zona a un lado y otro de ‘la Raya’.
Las aguas que manan del subsuelo de Cró se clasifican como bicarbonatadas sódicas, carbonatadas, fluoradas y sulfurosas y pertenecen por lo tanto a la categoría de aguas sulfurosas. Son ideales para tratar patologías respiratorias, pero también reumáticas y dermatológicas. Aunque los edificios de las termas y del hotel tienen un pasillo de unión, es posible disfrutar de manera independiente de sus servicios. Eso sí lo ideal es gozar de una escapada completa alojándose en las modernas habitaciones de Cró Hotel Rural, relajarse en la gran piscina termal y contratar alguno de los masajes o tratamientos que se ofrecen.

La magnitud y diseño de la piscina es lo que hace de Cró un complejo termal tan especial. Estamos hablando de un espacio muy luminoso con forma cónica que posee un amplio vaso de agua caliente con diferentes chorros. En total son 160 metros cuadrados que hacen que se pueda disfrutar del baño sin apreturas y con absoluta tranquilidad.
Después de varios años recorriendo hoteles termales o con spa, Cró es sin duda de las piscinas más amplias que hemos conocido.
Cró Hotel Rural, un alojamiento con encanto y un diseño innovador
Cró Hotel Rural es sin duda uno de los alojamientos más especiales y cautivadores que nos hemos encontrado en Portugal, con una magnífica relación calidad-precio y un trato absolutamente exquisito. Lo descubrimos en 2018, regresamos en 2026 y estamos seguros de que volveremos más pronto que tarde.

Las habitaciones de Cró ofrecen un diseño muy moderno donde destacan especialmente las grandes ventanas de techo a suelo que hay junto a la bañera y que permiten una total intimidad al ser opacas desde el exterior. Un baño con vistas muy relajantes, camas extraordinariamente cómodas y espacios diáfanos y prácticos. Lo que se pide en un hotel moderno y funcional.

Nos gustó mucho su desayuno, servido en el restaurante del hotel y plagado de productos de calidad donde no podía faltar la formidable bollería portuguesa y los quesos de la zona. También tuvimos la oportunidad en nuestras dos estancias de disfrutar de una cena en su restaurante, Côa Sabores. Platos muy cuidados con un toque vanguardista regados con los magníficos vinos de Quinta Vale d’Aldeia. Esta bodega, situada en el Douro pertenece a los dueños del hotel, que también cuentan con otro alojamiento singular y termal ubicado junto a ella en Longroiva y del que os hablamos en este otro post.

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Qué ver en el entorno de Cró
En esta guía con todo lo que ver en Sabugal está destallada la información dellos principales atractivos que ver en el cerca de las termas de Cró.
En primer lugar, y si el viaje se realiza en los meses de verano, merece mucho la pena visitar algunas de las muchas playas fluviales que hay en el río Côa. La más cercana a las termas es la de Rapoula do Côa, perfectamente equipada con un espacio de césped y otro de arena con sus correspondientes sombrillas. También valen la pena las de Vale das Éguas, Malcata, Quadrazais y la de la propia localidad de Sabugal.

El municipio también destaca por su patrimonio. El castillo de las Cinco Esquinas de Sabugal es una visita imprescindible como también lo es su casco antiguo. Pero es que además, existen cinco villas medievales cada una con su personalidad. La más sobresaliente es Sortelha, que además pertenece a la red de Aldeias Históricas de Portugal. Un viaje en el tiempo en una villa deliciosa que no nos cansamos de visitar. Vila Maior, Alfaitates y Vila de Touro completan esta lista junto a la propia Sabugal.


Y por último, existen varias rutas señalizadas en el municipio para hacer tanto caminando como en bicicleta. Desde las propias termas parte el sendero PR8 SBG, una ruta circular de 16,8 kilómetros. A nosotros nos encanta la ruta de los meandros del río Côa (PR1 SBG). Se trata de un itinerario sencillo de 10,2 kilómetros que parte de la ciudad de Sabugal.
Y obviamente el apartado gastronómico también juega un papel fundamental donde estacan productos como el cabrito, la trucha del río Côa y el ‘bucho’ (una especie de botillo). En nuestras dos visitas a las Termas de Cró hemos comido en uno de los restaurantes más singulares que hay en ‘la Raya’, Ze Nabeiro en la localidad de Soito. A un precio fijo de 13 euros, hay prácticamente barra libre de carnes a la brasa y de la peculiar ‘canja de cornos’, un plato elaborado con la cabeza de la ternera que se cuece al fuego en un caldero y del que se sirve la propia carne de la cabeza y una sopa absolutamente deliciosa.


